Hay varios pueblos del Pla que se disputan el honor o la denominación de estar situados bien en el centro de Mallorca, entre los cuales se encuentra Lloret, el pueblo ha cambiado de nombre al menos tres veces a lo largo de la historia: primero se dijo Manresa, después Llorito y, finalmente, Lloret de Vistalegre. Su núcleo de población se dispone sobre una pequeña elevación.
La dedicación a la agricultura, el denominador común de la comarca del Pla, es todavía hoy la principal actividad del pueblo, pese a que experimente la misma recesión que en otros lugares. Es probable que los lloritans de generaciones pasadas fueran unos grandes maestros en todas las tareas del campo, porque entre las personalidades destacadas de la Villa figura el payés Monserrat Fontanet, que vivió en el S. XVIII y escribió el popular Arte de Conró, un tratado de consejos y técnicas de labrar la tierra que tuvo una gran aceptación. Este hábil hombre de campo diseñó la canaleta de Massanella, prodigio de las construcciones hidráulicas populares, y tradicionalmente también se le ha atribuido la invención de la carretilla de batir, herramienta de piedra fundamental a la hora de batir los cereales.
Los molinos y los pozos son las edificaciones con más carácter del paisaje de Lloret y, fuera del casco urbano, sa Comuna es el espacio natural que, desde el S. XIII, tienen los lloritans para uso público. Esta zona de bosque y pinar fue declarada el 1927 Monte de utilidad pública. Es el espacio dónde se reúne la gente del pueblo para celebrar fiestas y pancaritats y que, en los últimos tiempos, conservan y protegen bien conscientes del alto valor paisajístico y natural que constituye en Lloret.
Con la intención de rendir homenaje a la gente del campo y al fruto más abundante de la tierra de Lloret, se celebra en este pueblo una fiesta peculiar: la fiesta de Es Sequer. Los higos (fruto humilde pero exquisito) y todo el conjunto de elementos etnológicos que rodean esta producción básica del pasado mallorquín son los protagonistas de una fiesta de otoño que Lloret ha sabido crear para preservar las tradiciones y la cultura del pueblo.
Y, cuando hablamos de fiestas, en Lloret tienen el recurso infalible para convertir en diversión cualquier acto: los cohetes y los fuegos artificiales. Al oír el ruido de un cohete que se alza y estalla en un trueno iluminando el cielo de colores y formas fantásticas, la gente manifiesta la alegría que siente de pertenecer a esta tierra y a esta comunidad.